El desayuno tradicional del Ecuador consiste en café
(generalmente concentrado rebajado con agua o leche), jugo de frutas tropicales
licuadas con agua, pan, queso de hoja –un queso fresco mucho más consistente
que el disponible en Buenos Aires, salado, blanco, de poco estacionamiento[1]-,
huevos a su gusto – revueltos, fritos, pasados por agua, etc- y un plato
caliente generalmente un guisado con alguna proteína propia del lugar: mariscos
o pescado en la costa, carne o pollo en la sierra. Es abundante, fuerte, sirve
para tirar casi todo el día y hay que animarsele, siendo una porteña, a la
comida fuerte guisada a la mañana.
Más allá de la tradición también hay mundo! Y en Santa
Marianita, Berta sorprendió mis sabores con un desayuno fabuloso! Cambiamos los
huevos por panqueques porque es una oferta común para desayuno en el país de la
mitad del mundo, y esa mañana me había despertado paladeando un desayuno
mimoso. En mi cabeza esperaba una influencia gringa de “hot cakes” con miel,
más mi café y jugo de sandía…
Llegaron estos panquecazos grandes, enrollados como los que
hago en casa… pero al primer bocado exploté de felicidad cuando saborée un
toque de canela…. Un segundo después, descubro que el relleno era una mermelada
casera impresionante.
Me acerco a Berta y le pregunto si le había puesto canela a
la masa, con una sonrisa de oreja a oreja, y pregunto por el relleno. Me dice,
es de Guinea. Son unas bananitas
pequeñas a las que cocinaron con muy poca azúcar, un toque de lima y canela.
El paraíso. Sepanlo.
[1]https://www.google.com.ar/search?q=queso+de+ecuador&hl=es&tbo=u&tbm=isch&source=univ&sa=X&ei=YqEGUY7JM6Px0wGXjIBA&ved=0CDkQsAQ&biw=1366&bih=643
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